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Niños Inteligentes

Amigos al iniciar la escuela primaria

Las nuevas amistades serán muy importantes para el niño.

Una de las cosas que más nos ayudan a conocernos es vernos en nuestras relaciones con los demás. Lo que empezamos con nuestros hermanos lo continuamos luego con nuestros compañeros de clase. No son solamente los padres y los maestros los que hacen comparaciones, sino que también lo hacen los niños. Las comparaciones animan al niño esforzarse más, pero también pueden inducir al niño a simplemente copiar lo que otros hacen, destruyendo así su propia originalidad y espontaneidad.

Al iniciar la escuela primaria el niño empieza a identificarse con un grupo que es diferente del grupo familiar que ha conocido hasta entonces, y empieza a buscar su lugar en el grupo. Estar en un grupo y llevar a cabo dentro del grupo un proyecto común es algo que valoramos mucho, y contar con la aprobación del grupo es extraordinariamente gratificante. A esta edad se empieza ya aprender a no acusarse unos a otros ante un adulto será 1 o 2 años más tarde cuando empiece a estar muy mal visto ir de “chivato”.

Las amistades se van afianzando en esta edad a medida que el niño va comprendiendo mejor lo que la amistad tiene de exigencias y de privilegios. Los amigos ayudan al niño a hacerse idea de lo que es ser razonable en el juego, obedecer las reglas de los juegos y compartir el esfuerzo y el éxito.

Competición y colaboración

Como decimos, a esta edad el niño afianza su identidad y comprende mejor cómo trabaja la mente de los demás. Con eso se agudizan tanto el espíritu de competición como el espíritu de cooperación. Cuanta más conciencia de su propia individualidad va teniendo un niño más dispuesto está a olvidarse de ella momentáneamente y a disfrutar haciendo uso de lo que tiene en común con los demás.

Al iniciar la escuela primaria el niño va progresando hacia esa situación de madurez que es la combinación de rivalidad y colaboración. Claro que la personalidad que tenga cada uno le hará inclinarse en una dirección o en otra, dependiendo de su propio temperamento, del ejemplo que hayan tenido en casa y de las experiencias que haya tenido con sus hermanos. De cuando en cuando nos encontramos con un niño que se halla en uno de los extremos de la escala, pero la mayoría de los niños de esta edad exhiben ya la madurez, al menos parte del tiempo, necesaria para pasar de la competición a la colaboración.  Tampoco hay que alarmarse si a veces eso no ocurre.

A lo largo de toda la jornada escolar se está exigiendo al niño que se comporte como integrante del grupo que es la clase, tanto si está en el aula como si está en el patio. De ese grupo que es la clase saldrá el incipiente círculo de amigos que el niño frecuentará y que luego crecerá fuera de la escuela. Esas nuevas amistades, cada una con sus habilidades sociales propias, serán muy importantes en el tiempo libre y en el juego del niño en un futuro cercano.

Al iniciar la escuela primaria el niño va progresando hacia esa situación de madurez que es la combinación de rivalidad y colaboración.