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Niños Inteligentes

Niño emotivo

Si tu hijo es de los que sienten pena, alegría o amor ante la lectura de un cuento o mientras están viendo una película, entonces, tu hijo es un niño emotivo.

Los niños emotivos tienen la capacidad de relacionar todos los hechos de su vida cotidiana con sus sentidos y sus emociones. Son niños fáciles de reconocer ya que son afectuosos y gozan con el contacto personal y el cariño físico. Suelen emocionarse con la música y las actividades creativas (dibujar, cocinar, experimentar) y, por eso, tienen mucho potencial en estos campos (inteligencia musical y lingüística).

También tienen la capacidad para evaluar a las personas y, con ello, consiguen empatizar y sintonizar con las emociones de los demás (inteligencia interpersonal). Se trata de una capacidad muy importante pero que, sin el control adecuado, puede derivar en comportamientos negativos o situaciones indeseadas. Como responden con mayor sensibilidad de lo esperado, en ocasiones se sienten heridos por las palabras y los gestos de los demás. Además, hace falta ponerle límites en sus relaciones sociales y enseñarles a decir “no quiero”.

Los niños emotivos necesitan sentirse queridos y valorados. Son especialmente sensibles al amor de sus padres y logran ser disciplinados rápidamente al predecir su enfado. Sin embargo, son hipersensibles a la crítica y al juicio social.

Hay que ayudarles a desdramatizar los problemas o situaciones sociales para no hacer de las dificultades una tragedia. En este sentido, actividades como el teatro, como los juegos de roles, sirven para reproducir determinadas situaciones y darles una importancia relativa. No debemos reprimirlos a la hora de expresar sus emociones, pero tampoco sobreprotegerlos en exceso.

Juegos para niños emotivos