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Niños Inteligentes

¿Por qué estimular la inteligencia de nuestros hijos?

Desarrollando las inteligencias de tu hijo le ofrecerás una mayor capacidad de elección.

Hasta ahora se hablaba de una mayor inteligencia sobre todo desde el punto de vista de los logros escolares, por ejemplo, la consecución de notas más altas y de mejores resultados en los exámenes. Cierto que se trata de un aspecto de la cuestión que interesa y concierne a la mayoría de los padres y que significa innegablemente una importante expresión de la capacidad. Pero la inteligencia no se identifica en exclusiva con las tareas de clase y nunca se debe pensar que el niño que fracasa en la escuela sea torpe por definición. Muchos niños inteligentes permanecen en un nivel muy bajo de la clase por razones que no tienen nada que ver con los niveles de inteligencia.

Si una inteligencia mayor sólo significase la obtención de mejores notas en un examen de fin de curso, se podría exponer la cuestión sólo en términos de tiempo, esfuerzo y energía. La inteligencia es mucho más que eso. Los triunfos académicos han de verse como un medio no como el fin de una inteligencia superior a lo normal.

El privilegio de elegir

Las diversas inteligencias conceden al niño la posibilidad de elegir. Le proporcionan un pasaporte para nuevas oportunidades. Una llave que le abre la puerta hacia nuevas y gratas experiencias. El niño que se capacita tiene en sus manos, en un grado mucho mayor que el que no, el poder controlar su destino. Goza del privilegio de decidir con mayor confianza y seguridad que el que no es tan inteligente.

Un estudiante que desarrolla sus capacidades quizá llegue a la conclusión que los estudios oficiales suponen una pérdida de tiempo y prefiera suspender los exámenes, dejar los estudios lo más pronto posible y seguir una carrera en otro sentido. Ahora bien, está decisión, por perturbadora e inexplicable que le parezca los padres, la habrá tomado por propia elección. La vida no le habrá forzado a seguir ese camino en particular.

En cambio, al niño cuya capacidad ha sido limitada probablemente suspenderá por muy duro que trabaje para pasar los exámenes, se verá obligado a dejar los estudios aunque desee continuarlos y tendrá que aceptar situaciones que quizá no controlará.

Desarrollando las inteligencias de tu hijo le ofrecerás una mayor capacidad de elección. Le proporcionas la oportunidad de ejercer un control sobre su propio destino tomando importantes decisiones influyendo en gran medida sobre la cadena de los acontecimientos de su vida.

Más felices

Según algunos psicólogos, esta facultad de controlar sus propias vidas explica la mayor estabilidad emocional y la mejor salud física que gozan los hombres y mujeres con más altas capacidades. En contra de la creencia popular y según todas las evidencias, los individuos con altas capacidades no son personas desequilibradas y tristemente solitarias, sino que son más felices y mejor adaptadas que la mayoría de la gente. Tal afirmación se ha demostrado en varios importantes estudios.

No debemos pretender que los niños deban desarrollar su inteligencia con vistas solamente ni siquiera principalmente a la consecución de una meta académica, aunque nos parezcan importante y deseable tenerla en cuenta. Lo importante, a largo plazo, es brindarles la posibilidad que les concede el desarrollo de sus capacidades para ampliar la gama de opciones en la vida. Al facilitarlo, se le permite enfrentarse a los desafíos con mejores triunfos y mayor confianza, puesto que tomarán decisiones realistas, y sus juicios serán racionales y lo más positivos posible.

Nuestro mayor deseo debe ser dar a los niños la gran oportunidad de convertirse en miembros estables, integrados y felices de la sociedad, en posesión de la esencia libertad intelectual de la cual depende la verdadera realización de la persona, es decir la facultad de pensar y actuar por sí mismos.