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Niños Inteligentes

¿Qué son las inteligencias múltiples?

Howard Gardner (Scranton, Pensilvania; 11 de julio 1943). Psicólogo, investigador y profesor de la Universidad de Harvard.

La inteligencia es la capacidad de entender el mundo en que vivimos y de resolver los problemas ambientales, sociales y culturales que se sitúan en cada momento de nuestra existencia. En este sentido, el concepto va estrechamente ligado a la capacidad de adaptación a diferentes situaciones. Cuantas más inteligencias tengamos, más fácil será adaptarse a diferentes contextos. La teoría de las inteligencias múltiples no se aleja de esta definición.

Hasta la primera mitad del siglo XX, era costumbre pensar, incluso en ámbitos académicos, que la inteligencia se podía identificar con una capacidad monolítica, común y medible en todos los individuos, incluso mediante normas y pruebas de valor científico.

En la década de los ochenta, los estudios del estadounidense Howard Gardner y la publicación de su libro Frames of Mind ayudaron a minar estas certezas e introdujeron en el mundo científico y académico la llamada teoría de las inteligencias múltiples, según la cual no hay una facultad común de inteligencia, sino diferentes formas de ésta, cada una independiente de las otras. Aunque la neurociencia ha descartado que podamos tratarlas estrictamente de una forma separada, también es cierto que la diferenciación de cada una de ellas permite una potenciación del conjunto y, aún más importante, permite identificar los procesos de aprendizaje que cada una de las personas desarrolla de mejor manera.

Cada niño es único y su potencial es diferente. No hay mejores o peores inteligencias o capacidades, sino que todas son importantes y, en general, lo ideal es potenciarlas todas. Por lo tanto, el conocimiento de las inteligencias múltiples nos permite adaptar el sistema de aprendizaje de nuestro hijo y poder potenciar las que sean necesarias en cada momento. La teoría de la inteligencia múltiple se basa en el concepto de que todos los seres humanos poseen al menos ocho formas de «representación mental, es decir, ocho tipos de inteligencias diferentes: lingüística, lógico-matemática, musical, visual-espacial, kinestésica-corporal, interpersonal, intrapersonal y naturalista

Aunque todos los seres humanos pueden tener los ocho perfiles de inteligencia, cada persona se caracteriza por su «mezcla» o «talento» particular o incluso un perfil peculiar de inteligencia.

La prevalencia de una u otra inteligencia también determina la forma de aprendizaje específica y privilegiada de cada uno. Como es evidente, la noción de inteligencia se divide en diferentes tipos y combinaciones de inteligencias que el niño tiene desde el nacimiento, pero que se pueden modificar en su proceso de maduración, mediante la práctica, la experiencia y la interacción con las otras inteligencias.

Lo interesante de la teoría de la inteligencia múltiple es que podemos elegir enseñar abordando inteligencias específicas, desarrollándolas y teniendo en cuenta su existencia para la selección de juegos y juguetes educativos que queramos utilizar.

Con el conocimiento de la teoría, podemos seleccionar los juegos en función de las necesidades del niño. Si queremos afianzar una capacidad para dar, por ejemplo, seguridad a nuestro hijo, escogeremos los juegos que se adapten a su tipo de inteligencia. Si queremos potenciar las otras inteligencias, para darle a nuestro hijo más herramientas de desarrollo personal, escogeremos juegos de otra gama diferente al habitual. Esto aportará más equilibrio a su desarrollo siempre y cuando la aportación de otras capacidades no suponga situaciones de inseguridad o angustia.

Todo esto se traduce en los procesos educativos, también si se tratan de juegos o juguetes, en un enfoque dirigido a mejorar las diferentes potencialidades de cada niño, con una percepción del desarrollo del infante muy diferente de las formas de comprobación de inteligencia más tradicionales.

En definitiva, una manera inteligente de aplicar la teoría es jugar con diversos juguetes que cumplan la variedad de inteligencias de cada niño. Y, desde un punto de vista práctico, se pueden utilizar dos estrategias. La primera, definida como «una actividad o juego para una inteligencia», permite desarrollar predominantemente un solo tipo de inteligencia con un juguete preparado específicamente para ello. La segunda estrategia, definida como «una actividad o juego para inteligencias múltiples», pretende utilizar un juego o juguete educativo para estimular simultáneamente diversas inteligencias.